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B NACIONAL: QUILMES 1 - HURACAN (TA) 3
Sin querer queriendo
El técnico de Huracán de Tres Arroyos cuenta los secretos de un equipo que se armó para mantener la categoría y ya se convirtió en la sorpresa del campeonato.
Cuando asumí, en los primeros días de agosto, lo hice con la intención de formar un equipo y completar un plantel, fundamentalmente, para mantener la categoría. Sobre todo porque Huracán venía del torneo Argentino. Por eso traté de acercar gente de experiencia, como Squadrone, Estévez, Nicotra, para mezclarla con la de Rómoli, Izquierdo y García, que ya estaban en el club. Entonces, con los chicos que había y que enseguida me demostraron que podían jugar en esta categoría, empezamos con este sueño de la B Nacional.

Nuestro principal objetivo es eludir los siete descensos. Y, la verdad, estamos sorprendidos con este arranque. Por las ganas y las condiciones de los más jóvenes, en el fondo intuía que podíamos funcionar así. Aunque no deja de sorprendernos haber ganado tres de los cuatro partidos.

La idea era conformar una línea de cuatro de experiencia que le diera solidez al equipo y que consolidara a los chicos que juegan de mitad de cancha hacia adelante. Y ahora, más allá del gran triunfo que conseguimos en la cancha de Quilmes, podemos asegurar que estamos en condiciones de hacer un papel digno, no digo de ascender, sí de jugar con soltura y convicción.

Todavía estamos tratando de buscar nuestro mejor funcionamiento. Defendemos presionando siempre en el medio y cuando tenemos la pelota, buscamos posiciones ofensivas porque tenemos gente con definición. El ideal fue nuestro primer tiempo, en el que le jugamos de igual a igual a Quilmes. A mis jugadores les dije que veníamos a una cancha difícil y que la obligación era de Quilmes, que lucha por ascender, y que a estos partidos los teníamos que jugar con soltura, porque una derrota no nos podía perjudicar en el futuro. Y salió bien.

Las virtudes del equipo son la humildad y las ganas de crecer. Cuidado: todos los fines de semana tendremos que reafirmar lo que hicimos esta vez. Ahora los rivales nos tendrán más respeto y nos pondrán más obstáculos. Y eso hay que superarlo, para confirmar que esto no es casualidad.

No hay que marearse, no estamos acostumbrados a estar arriba y si creemos que hemos llegado nos podemos dar un golpe fuerte. Hay que disfrutar de este lindo momento, pero también hay que trabajar más fuerte.


Fuente: Diario Olé Online, Suple Ascenso, Domingo 09 de setiembre de 2001


A Quilmes lo agarró un ciclón

El partido previsible, ese que indicaban las historias de unos y otros duró sólo 14 minutos. Fue en el arranque que Quilmes, con el peso de su nombre, se hizo el prepotente e intentó acorralar a Huracán, nuevo en esto de verse las caras con los grandes de la categoría. Hasta que producto de una gran combinación entre Izquierdo, Fabián Sánchez y García, Abad puso el 1 a 0. A partir de ahí arrancó el otro partido, ese que desnudó los problemas defensivos y la anemia ofensiva del equipo de Rivoira, que venía con puntaje ideal. Y en el que los de Tres Arroyos le mostraron al país, que lo miraba por TV, que tienen argumentos futbolísticos para faltarle el respeto a cualquiera.

Anzarda admitió que lo sorprendió la soltura con la que jugaron sus muchachos. Aunque más sorprendido que el Chavo se quedó todo Quilmes. Porque más allá del sofocón del arranque y de los primeros minutos del segundo tiempo, Huracán le puso fútbol, sacrificio y orden a los pelotazos anunciados de los locales.

Alayes y Schiavi parecieron más lentos que nunca frente a la habilidad de Izquierdo (un enganche que destila fútbol), la movilidad de Abad (un delantero con manejo y velocidad) y la potencia de García (un goleador de raza). Aragón, López y Filosa nunca supieron contrarrestar la presión y la precisión de Guevara (un carrilero incansable que sabe con la pelota), Iván Dragojevich (un 5 elegante y cumplidor) y Sánchez (un perro de presa) en el medio. Y Quilmes ni siquiera aprovechó los dolores de cabeza que le traían a la última línea de Huracán las pelotas aéreas. Al margen de que Rómoli sólo se equivocó en creer que Bennett estaba en offside en el único grito cervecero.

Huracán se fue soplando su felicidad. Quilmes, con al sensación de haber sufrido un ciclón.



Fuente: Diario Olé Online, Suple Ascenso, Domingo 09 de setiembre de 2001



UNA HISTORIA DE PELICULA

 

Juan Pablo Varsky
Para LA NACION

 

 

TRES ARROYOS.– Todavía están a tiempo. Productores cinematográficos que quieran contar una hermosa historia futbolera, aún pueden hacerlo. Empecemos por el final: la gran fiesta en Tres Arroyos con la presentación de Boca. Registremos esos primeros planos de rostros emocionados e incrédulos, esas lágrimas de hinchas que recordarán para siempre semejante momento. Sumemos la inolvidable recepción al equipo del pueblo, mostremos el puntapié inicial del partido y ya está. The End y créditos… Todo musicalizado por... A ver... Pensemos en grande, Ennio Morricone, el compositor italiano de Cinema Paradiso.

Huracán, de Tres Arroyos, protagonizó ayer la última escena de una película maravillosa. Todo comienza en 1923, cuando algunos dirigentes del club Costa Sud deciden romper lazos y fundar una nueva institución. Saltamos a 1998, cuando el equipo llega al Torneo Argentino B, tras haber pasado toda una vida jugando en la liga local. El año 2001 se marca con resaltador amarillo porque obtiene el ascenso a la B Nacional superando, en el hexagonal final, a rivales como Cultural Argentino de General Pico y Juventud Alianza, de San Juan. Casi llega a la máxima categoría al año siguiente, pero en toda linda historia hay adversidades y nuestros héroes pierden esa posibilidad con Lanús, en la Promoción. Al frente del equipo ya estaba Eduardo Anzarda, que desafió la inestabilidad laboral de los entrenadores con sus tres años de trabajo. Hoy el “Chavo” dirige al seleccionado de Arabia Saudita con excelentes perspectivas de llegar al Mundial de Alemania 2006. De Tres Arroyos a Munich y con Harvey Keitel haciendo de Anzarda... ¿Qué les parece, señores productores?

Además, este plantel tiene un padrino: se llama Luciano López Etchegoyen y el 13 de diciembre de 2002 recibió esta distinción en una ceremonia sin precedentes para el fútbol argentino. No contamos con Marlon Brando, pero, si hay chequera ilimitada, puedo concertar una reunión con Al Pacino para ver si le interesa el papel.

En 2003 se pone en marcha la memorable campaña a primera división y se destaca un chico, con enormes condiciones, llamado Rodrigo Palacio. El equipo lidera la tabla general y gana dos oportunidades para ascender. Más drama futbolero: pierde por penales con Almagro y debe cruzarse con Atlético Rafaela. Vence en los dos partidos y consuma la hazaña: en seis años Huracán, de Tres Arroyos, pasaba de jugar en la liga local a ser rival de River y de Boca en lo más alto del fútbol argentino.

Señores, el cine no se puede perder esta historia.

Toda la ciudad, pujante y agropecuaria, con casi 121 años de historia, se puso detrás del equipo y alimentó el sueño de jugar contra los grandes. Sin embargo, el recorrido deportivo ha estado más cerca de la pesadilla con sólo dos éxitos y 15 puntos –en 28 partidos–, cuatro técnicos, 54 goles recibidos y un seguro retorno a la B Nacional. Para retratar este momento en la película, sugiero una secuencia en cámara rápida, con música chaplinesca y el grotesco gol de Cagna como cierre.

Sin embargo, para Huracán y su gente el descenso no será un drama. Será el final de una fiesta. El presidente Alberto Rossi sabía que un efímero paso por primera estaba en el mazo de cartas. De todas maneras, decidió respetar al plantel que compitió en el ascenso para que ese grupo de amigos también fuera protagonista de la aventura. Invirtió el dinero en la remodelación del estadio y cumplió con el otro gran sueño tresarroyense: recibir a un gigante como Boca en su propia casa. En apenas tres meses, la cancha quedó impecable para que la última escena de la película pudiera ser filmada en el verdadero lugar de los hechos.

Imagino a Peter Jackson, el director de “El señor de los anillos”, capturando con su cámara el emocionante regreso del hijo pródigo. Rodrigo Palacio, aquel chico con enormes condiciones, ayer volvió al estadio Roberto Bottino como estrella de Boca y regaló un golazo que no quiso gritar y muchos hinchas de Huracán se animaron a aplaudir. Como Ramón, su abuelo de 90 años, habitante de Tres Arroyos y testigo VIP de la perla de su nieto maravilla. Tampoco faltará esta imagen en nuestra película.

Señores productores, no los molesto más. Todavía están a tiempo…



 


 

Crónica de un descenso anticipado

El Rey de una lejana comarca se encontraba acosado por el ejército enemigo. Las tropas avanzaban, y el Rey decidió convocar en una junta a las mas eminentes personalidades del reino para recibir su consejo. Uno a uno sus consejeros fueron analizando la situación y dejando al rey su opinión sobre el rumbo a seguir. A su turno, el hombre mas viejo del pueblo, solo le entregó al rey un papel, y le dijo “Ábrelo solo cuando sientas que ha llegado el final”. Las tropas enemigas invadieron el castillo, y el Rey huyó en su corcel hacia el bosque. Escapaba sin mirar atrás, a toda velocidad, sintiendo el galope de los enemigos cada vez mas cerca, hasta que un barranco se presentó ante el. No había lugar donde guarecerse. En aquel momento recordó el papel que el anciano le había dado. Lo abrió, y leyó “Esto pasa”. De pronto el sonido de los caballos comenzó a alejarse, y el Rey sobrevivió y reconstruyó su imperio.
Años después, aquel Rey había cimentado una gran nación, el pueblo lo amaba, y sus enemigos le temían. Festejando su triunfo y su poder se encontraba una noche, rodeado de amigos, en plena fiesta, cuando sintió la voz del viejo sabio que tímidamente le susurraba al oído “Recuerda que esto, esto también pasa”.
La gloria es efímera, y la desgracia también. La virtud radica en saber que todo pasa, y que ese paso debe convertirse en experiencia, para que lo pasado, bueno o malo, sirva para hacer mas plácido el presente y mas exitoso el futuro.
Para quien crea que el descenso de categoría es un fracaso, el futuro se teñirá de revancha. Para quienes creemos que el año que pasamos en Primera fue el punto máximo de un ciclo que terminó para dar paso a un nuevo tiempo, el descenso no es otra cosa que el resultado de múltiples factores que habrá que evitar para cuando, desde hoy, empecemos otra vez a querer volver.
La única deuda que tiene Huracán, la tiene con la experiencia. El valor de haber estado no es cuantificable, y dependerá de nosotros capitalizar lo bueno para aspirar a lo mas alto, o quedarnos con la imagen de un supuesto fracaso que nos impida proyectar el futuro.
Llegamos siendo nosotros mismos, sin que nadie nos regalara nada, sin aceptar los falsos códigos, sin transar. Se puede tener éxito siendo de esa manera. Nuestro desafío será no cambiar, y demostrar que también así se pueden lograr las cosas, porque todo pasa, y esto también pasa. 


¡GRACIAS FLOR!

 




BOCA 2 - HURACAN (TA) 1: EL DT EDUARDO ANZARDA RESCATO QUE SU EQUIPO JUGO DE IGUAL A IGUAL
Una salida con la frente alta 


La resignación tiene cara y se vio ayer a la salida del vestuario de Huracán de Tres Arroyos. Sin embargo la serenidad de los jugadores y su técnico tras el 2 a 1 fue algo que le sumó más dignidad a lo de Huracán. Esa dignidad con la que salió a buscar el partido en cancha de Boca. Y esa dignidad con la que peleó hasta el final buscando un empate que fue derrota, pero que mereció ser triunfo.

"Merecimos el triunfo por la cantidad de situaciones de gol que creamos" dijo Eduardo Anzarda, que había jugado dos partidos en la Bombonera, ambos con Platense con una victoria y un empate. Y para que no suene a excusa reconoció con humildad que "la diferencia entre un equipo grande como Boca y uno chico como Huracán, es que ellos definieron las dos situaciones que tuvieron y nosotros no concretamos todas las que tuvimos".

Y tuvo razón Anzarda. Porque sus jugadores salieron a jugar por primera vez en la cancha de Boca como si fueran los de un equipo grande. "Creo que estábamos para el 2-0 antes que para el 1-1", que llegó por errores en la definición del equipo de Anzarda, quien también rescató la actitud de buscar el partido en todo momento y sin especular, algo que demostró al cambiar delantero por delantero (Caggiano por González) cuando Huracán iba ganando.

Los jugadores tampoco buscaron excusas. "Nos faltó la tranquilidad necesaria para definir el partido", se sinceró Jorge Izquierdo. Para Martín Zapata "los culpables (de la derrota) fuimos nosotros". En cambio Gabriel González estaba más tranquilo, "porque siendo un equipo recién ascendido atacamos a Boca y le cambiamos ataque por ataque".

Pura dignidad de un recién ascendido que, sin especular, se quiere quedar en Primera.

Fuente: Ole.com.ar, año 2004.
Encuesta
 


¿Cuál es el mayor logro de Huracán en los últimos años?
La campaña en el Argentino A de Zwenger 56,06%
El regreso del hockey sobre patines 21,21%
La competencia en hockey sobre césped en la Liga de Bahía 0%
Los éxitos nacionales en bochas 7,58%
Las buenas actuaciones de sus patinadoras 9,09%
Otro 6,06%
66 Votos totales


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